3 Poemas de Edgar Allan Poe que todo hombre debería de conocer

Hoy se cumplen 217 años del nacimiento de Edgar Allan Poe. Para recordar al maestro de la melancolía, más allá de sus cuentos de terror, aquí te traemos tres de sus poemas más emblemáticos que todo hombre debería leer al menos una vez en su vida.
Edgar Allan Poe

Un 19 de enero de 1809 nace Edgar Allan Poe, el arquitecto de lo siniestro, un maestro de la atmósfera y, sobre todo, un poeta que encontró en el verso la expresión más pura de su alma atormentada.

 

Aunque la fama mundial se le debe a relatos que nos han hecho temblar, como “El corazón delator” o “La caída de la casa Usher”. Poe declaró que el género en el que más cómodo se sentía era la poesía.

 

Para Poe, la poesía era “una pasión”, no solo un medio. Hoy, en el aniversario de su nacimiento, celebramos a Edgar Allan Poe con tres de poemas, mismos que podemos considerar como las bases de su obra lírica.

 

The Mysterious Death of Edgar Allan Poe | Britannica

 

“El Cuervo” – 1845

Y el cuervo dijo: “Nunca más”.

 

Si hay un poema que puede representar a Edgar Allan Poe, ese es “El Cuervo”. Publicado en 1845, fue un gran éxito en la vida y sigue siendo su obra más famosa. La escena es gótica por excelencia: un hombre en duelo, una noche de invierno, se consume por la pérdida de su amada Leonora.

 

La ventana abrí—y con rítmico aleteo y garbo extraño
entró un cuervo majestuoso de la sacra edad de antaño.
Sin pararse ni un instante ni señales dar de susto,
con aspecto señorial,
fué a posarse sobre un busto de Minerva que ornamenta
de mi puerta el cabezal;
sobre el busto que de Palas la figura representa,
fué y posose—¡y nada más!

 

 

“Un sueño en un sueño” – 1849

 

Es solo un sueño dentro de un sueño.

 

Este poema, publicado el año de su muerte, es la pregunta filosófica de Edgar Allan Poe llevada al verso. La angustia aquí no es por un amor perdido, sino por la naturaleza misma de la realidad y el tiempo.

 

Me paro entre el rugido
De una orilla atormentada por las olas,
Y tengo dentro de mi mano
Granos de la dorada arena—
¡Cuán pocos! aun como se arrastran
A través de mis dedos a lo profundo,
Mientras lloro-¡mientras lloro!
¡Oh Dios! ¿no puedo asirlos
Con más fuerza?
¡Oh Dios! ¿no puedo salvar
Uno de la despiadada ola?
¿Es todo lo que vemos o parecemos
Solo un sueño dentro de un sueño?

 

“Annabel Lee” – 1849

 

Hace ya bastantes años, en un reino más allá de la mar vivía una niña que podéis conocer con el nombre de Annabel Lee.

 

Este es considerado como el último poema completo que escribió Edgar Allan Poe, “Annabel Lee” es la otra cara de su obsesión por la muerte. Aquí el tono no es de terror, sino de una tristeza lírica y melodiosa.

 

El narrador recuerda a un amor de la infancia tan puro y poderoso que hasta los ángeles lo envidiaron.

 

Yo era un niño y ella era una niña en ese reino más allá de la mar; pero Annabel Lee y yo nos amábamos con un amor que era más que el amor; un amor tan poderoso que los serafines del cielo nos envidiaban, a ella y a mí.

 

 

El legado de Edgar Allan Poe

 

Su poesía nos sigue hablando porque toca nervios universales: el duelo, la soledad, la duda existencial y el anhelo de un amor que sobreviva a todo.

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