La pana es una de esas pocas prendas que, dentro del mundo de la moda masculina, ha sabido evocar sofisticación intelectual, calidez, nostalgia y una actitud desenfadada, todo a la vez.
La pana no es una tela; es textura, una experiencia táctil y un símbolo de estilo que regresa con cada invierno. Los pantalones de pana han trascendido su origen utilitario para convertirse en un elemento distinguible en el armario de cualquier hombre contemporáneo.
Con ese tejido de surcos (llamado wale), ofrece un juego de luces y sombras. Son una alternativa a los chinos y los jeans; ofrecen un punto medio entre lo casual y lo formal, entre la tradición y la modernidad.

Hablemos de historia
Hablar de la pana es hablar de historia. Nació en la Manchester del siglo XVIII como una tela resistente y barata para la clase trabajadora. Su nombre en inglés, corduroy, se le atribuye al francés “corde du roi” (“la tela del rey”), aunque es probable que solo se refiera a su tejido grueso.
Su camino hacia lo “elegante” comienza en las universidades británicas y estadounidenses de mediados del siglo XX. Se convirtió en el uniforme no escrito de profesores y estudiantes intelectuales, simbolizando una actitud relajada pero cultivada.
Hoy en día, la pana ha sido abrazada por casas de lujo como Brunello Cucinelli, Bottega Veneta y Ralph Lauren, completando así un viaje desde las fábricas hasta las pasarelas de moda.

La guía Dapper para elegir y usar tus pantalones de pana
Dominar el arte de la pana requiere entender sus variables.
Elige el corte
Las tendencias como las siluetas anchas o de corte recto ofrecen un aire despreocupado y moderno. Por otro lado, los cortes slim fit son clásicos atemporales que funcionan a la perfección con blazers o botines, ideales para quien abraza lo tradicional.
El peso y el “wale“: La textura hace la diferencia
No toda la pana es igual. El “wale” es el número de cordones por pulgada. Un wale bajo (3 a 5) son cordones más anchos y separados, lo que le da un aspecto más rústico y casual.
Un wale alto (11 o más) son cordones muy finos y juntos, que dan una superficie más lisa y elegante, casi como terciopelo.
En cuanto al peso, una pana ligera es para entretiempo, mientras que una pana pesada es tu aliado contra el frío.

Elige el color
La paleta de la pana es tan amplia como tu imaginación.
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Verde bosque y burdeos son los colores estrella del invierno. Fáciles de combinar con neutros como el gris, negro, blanco y marrón.
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El beige es un clásico. Transmite calma y elegancia atemporal.
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El azul marino y el negro son para quienes buscan ser prácticos. Son prácticamente unos “jeans de lujo”.
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Colores como el blanco roto o el crema son una apuesta audaz que, en un corte amplio, resulta fresca y moderna.

Algunos consejos finales
Para mantener la pana, cepíllala suavemente en dirección del cordoncillo con un cepillo para eliminar el polvo. Lávala poco y, cuando lo hagas, hazlo en el “programa delicado” de tu lavadora.
Además, la pana se arruga y adquiere un brillo característico con el uso. Abrázalo; es lo que le da personalidad y cuenta la historia de tu día a día.
