Lalo Capetillo Gaytán: el amor que sostiene un artista

En febrero, hablamos con Lalo Capetillo Gaytán, cantante mexicano, sobre el amor en todas sus formas: libre, consciente y ligado al proceso creativo.
Lalo Capetillo

En un mes dedicado al amor, conversamos con alguien que entiende ese concepto en más de una dimensión. No sólo como un vínculo romántico, sino como una fuerza que define decisiones, carreras y caminos personales. Lalo Capetillo Gaytán, cantante mexicano, es la portada de febrero de Dapper Magazine.

 

Hijo de dos figuras emblemáticas del entretenimiento mexicano, Eduardo Capetillo y Bibi Gaytán, Lalo ha crecido en un entorno artístico que le permitió entender el escenario desde dentro, pero también asumir el reto de construir una identidad propia.

 

“Uno tiene que demostrar con trabajo que sí hay preparación y ganas”, nos dice, consciente de que el apellido abre conversaciones, pero no garantiza resultados.

 

 

Amor por el proceso

 

Aunque creció rodeado de música, actuación y rutinas artísticas, Lalo confiesa que no fue hasta hace algunos años que decidió tomar su pasión por la música como un camino profesional. Fue un acto consciente de amor propio: dejar atrás una zona segura para perseguir lo que realmente lo mueve, sin perder de vista que disfrutar el camino es tan importante como alcanzar la meta.

 

“Se va muy rápido la vida, estamos muy poco tiempo aquí como para no hacer lo que amamos”, explica.

 

Ese amor al proceso le ha permitido abordar su carrera con paciencia, disciplina y resiliencia, valores heredados de sus padres, y reforzados por su propia experiencia de navegar en un medio tan competitivo y expuesto.

 

 

La música como refugio

 

Para Lalo, la música es un espacio personal donde puede regresar a emociones específicas y convertirlas en canciones. Cada letra parte de un sentimiento vivido, no de una fórmula.

 

“La música es un refugio. Muchas canciones me regresan a momentos muy específicos de mi vida, a sentimientos que vuelvo a sentir cada vez que las escucho, comparte. Esa honestidad emocional atraviesa su proyecto musical y define su identidad como artista.

 

 

 

 

Canciones como su colaboración con Lucerito Mijares en “Vas a decir que sí”, que se ha convertido en uno de sus lanzamientos más escuchados y emotivos, demuestran cómo su música busca conectar desde la honestidad.

 

Pero no se detiene ahí. Tras ese sencillo, Lalo ha trabajado temas que hablan de ausencia y nostalgia, como “No te apartes de mí”, y prepara nuevo material que, según adelantó, formará parte de su próximo álbum, donde reforzará su identidad musical y la sinceridad emotiva de sus letras.

 

 

 

Ser cantante, no personaje

 

En un medio donde la visibilidad suele empujar a la diversificación, Lalo tiene algo muy claro: él es cantante. Su paso por proyectos como MasterChef Celebrity 2023, su pequeña participación como en la serie de Netflix, Dónde hubo fuego (2022) o su aparición en Juego de Voces , donde compartió escenario con su padre,  fueron oportunidades que agradece y valora, pero que no definen su vocación.

 

Fueron experiencias únicas, regalos del camino, pero no un destino. Lalo no se concibe como actor ni como figura de reality; no busca repetir ese tipo de exposiciones ni construir una carrera desde la televisión. Para él, esos proyectos funcionaron como plataformas momentáneas, no como un plan de vida. Su centro sigue estando en la música.

 

 

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Familia, contexto y responsabilidad

 

Hablar de amor también implicó hablar de familia. Lalo reconoce que crecer en un entorno artístico le dio ventajas, como la libertad de expresarse, pero también desafíos: la presión de demostrar por qué merece estar allí por méritos propios y no por herencia. Ese tipo de amor implica responsabilidad, compromiso y una visión clara de quién eres dentro y fuera del escenario.

 

 

 

 

Lalo creció observando de cerca lo que implica una carrera pública: disciplina, constancia y también exposición. Hoy entiende que tener una voz implica responsabilidad, no solo con la audiencia, sino consigo mismo.

 

La conexión con su familia, sus padres, su hermana y sus abuelos, no es un escenario pintoresco, sino una ancla que le da seguridad en su carrera y  su forma de entender la vida.

 

Amor, límites y libertad

 

Al hablar de amor, Lalo se aleja de las ideas tradicionales. Para él, el amor más valioso es el que no impone ni condiciona. El que te acompaña sin poner frenos a tus sueños.

 

“El amor más bonito es cuando alguien está contigo porque quiere, no porque esté obligado”, afirma.

 

 

 

 

En un sentido más profundo, Lalo fue claro: el amor más valioso es el que nace desde la libertad. Esa libertad de elegir permanecer, de no poseer ni ser poseído, y de construir vínculos que respeten la individualidad sin perder la intención de acompañarse.

 

Para él, amar no es restringir, es optar por estar junto al otro sin cadenas ni condiciones que limiten la autenticidad de cada quien. Esa reflexión va más allá de lo romántico y se posiciona como una postura de vida: respetar tus propios sueños y los de las personas que eliges tener a tu lado.

 

Lo que viene para este 2026

 

Con “Vas a decir que sí” como uno de sus lanzamientos más representativos, Lalo prepara la llegada de nueva música que continuará consolidando su voz dentro del género regional mexicano contemporáneo. Este año lo encontrará fortaleciendo su repertorio, con presentaciones en vivo y, sobre todo, manteniendo intacta su intención de ser fiel a sí mismo, tanto en la música como en la manera en que ama, vive y se relaciona con el mundo.

 

 

Febrero, mes del amor, encuentra en Lalo Capetillo una mirada distinta: amar el proceso, amar la música y amar con la libertad suficiente para seguir siendo uno mismo.

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