Llega San Valentín y, con él, la ansiedad del gesto correcto. Pero el verdadero romance, ese que perdura más allá del 14 de febrero, no se construye con reservaciones imposibles.
Se construye con tiempo compartido, curiosidad mutua y la capacidad de sorprender no con lo que se tiene, sino con lo que se sabe hacer. Así pues, esta es la quinta parte (y cada vez más cerca del final) de los 120 hobbies que vuelven a un hombre más interesante… y a una relación, más divertida.

Navegar alrededor de pequeñas islas
Aventura a distancia manejable. Combina navegación, autosuficiencia y picnic. Cada isla es un reino privado, gobernado por quien posee el sacacorchos. El mar pone a prueba, la orilla restaura los modales. Ideal para dos: porque gobernar sola es aburrido.
Senderismo en Islandia
Geología, soledad y paisajes de otro planeta. Aprendes a leer vapor, respetar el silencio y llevar el optimismo en los guantes. Ideal para dos: porque hay silencios que solo se disfrutan bien acompañado.

Practicar yoga
Flexibilidad del cuerpo y del ego. Respirar a través de la incomodidad mientras se aparenta iluminación. Ideal para dos: reírse juntos de los equilibrios fallidos une más que cualquier postura perfecta.
Aprender caligrafía de otras culturas
Erudición que huele a incienso y tinta. Estudiar la paciencia en otro idioma. Ideal para dos: escribir cartas que nadie envía, pero ambos atesoran.
Jugar al backgammon
El azar se vuelve sofisticado. Dados, intrigas y suerte que disculpa el genio. El clic de las fichas es uno de los grandes sonidos de la civilización. Ideal para dos: porque perder contra ella también es ganar.
Mezclar aceites perfumados
Química y seducción. Una buena fragancia entra a la habitación un segundo antes que tú. Ideal para dos: crear el aroma que solo ustedes dos reconocerán.
Navegar en regatas
Competencia en lino. Victoria medida en aplausos y quemaduras solares. Ideal para dos: el champán posterior sabe mejor cuando hay alguien con quien brindar.

Hacer senderos antiguos de senderismo
Viaje en el tiempo para atléticos moderados. Cada camino lleva siglos de pasos; tú añades el tuyo. Ideal para dos: las ruinas recompensan la imaginación compartida.
Coleccionar cristalería antigua
Admiración por la fragilidad. Luz y linaje en un solo objeto. Ideal para dos: aprender juntos que lo valioso también es frágil.
Dibujar estudios de la vida
Observación hecha arte. Anatomía, humildad y el delicado arte de no mirar fijamente. Ideal para dos: porque dibujar a quien amas es la forma más antigua de retenerlo.
Practicar Tai Chi
Sabiduría a cámara lenta. Control disfrazado de coreografía. Ideal para dos: moverse con la misma calma es entenderse sin palabras.

Aprender trucos de magia
Encantar con distracción. Juego de manos, sonrisa, engaño para el deleite. Ideal para dos: el mejor truco es hacerla sonreír sin que sepa cómo.
Ver ópera
Emoción bordada en partituras. Paciencia, volumen y excelente sastrería. Ideal para dos: sentirse cultos juntos, incluso cuando ambos están confundidos.
Visitar galerías de arte en solitario
Belleza y silencio. Fingir entender la iluminación. Ideal para dos: pero invitar a alguien a ese silencio es la mayor confianza.
Navegar de noche
Romance iluminado por estrellas y pánico ocasional. La oscuridad humilla; las estrellas prometen. Ideal para dos: porque las tormentas se navegan mejor con alguien al timón.
Leer historia en voz alta
Excentricidad elevada a arte. Batallas antiguas y filósofos muertos vuelven a la vida. Ideal para dos: cuando la voz del otro es el mejor audiolibro.
Coleccionar cámaras antiguas
Arqueología fotográfica. Cada visor guarda un siglo de historias ajenas. Ideal para dos: esperar juntos la propia historia.

Escribir ensayos por placer
Opinión en oraciones completas. Autoexploración con notas al pie. Ideal para dos: leer en voz alta lo que ninguno se atrevería a decir de frente.
Jugar al bridge en el club
Camaradería, astucia y engaño leve en tweed. Ideal para dos: los rivales se vuelven compañeros de copas. El juego nunca termina; se suspende para cenar.
Organizar subastas benéficas
Benevolencia pública con impecable sastrería. Humor, persuasión y contención. Ideal para dos: hacer el bien juntos es la mejor obra de caridad.
