La fabricación de puros en México es una tradición milenaria que gracias a los Mayas y al conocimiento artesanal que se ha heredado de generación en generación, logrando que el proceso de tabaco que dio origen en el caribe llegue hasta nuestros días. Regiones como el Valle de San Andrés Tuxtla, en Veracruz, continúan siendo un pilar fundamental de esta tradición.
Reconocido internacionalmente por las características únicas de su suelo y clima, este territorio ha dado forma a hojas de tabaco con perfiles aromáticos distintivos, convirtiéndose en un referente para la producción de puros de alta gama.
En esté Valle de San Andrés el clima y la tierra son muy similares al del país caribeño de Cuba, donde se distinguen por tener unos de los mejores tabacos, dejando claro que en México tenemos grandes casas tabaqueras de altura y que no le envidian nada al extranjero, logrando además un gran reconocimiento en el mercado local e internacional por el sabor, aroma y calidad de envoltura a mano, logrando ser considerados de alta gama.

Actualmente son 44 las casas tabaqueras que se encuentran registradas en la Asociación Mexicana de Fabricantes de Puros, dejando atrás los años en donde el país era liderado por cinco grandes fábricas: El Cesar, El Moro Musa, La Mexicana, El Progreso y La Violeta. Esta última siendo propiedad de Maximiliano Hirsch, empezando a funcionar desde 1898 y llegando a lograr una producción anual de cuatro millones ochocientos mil puros, logrando ser distribuidos en el mercado local, Estados Unidos, Inglaterra y Alemania.
Una de las características menos comunes en la industria actual es el uso de tabaco cien por ciento de producción propia, un modelo que no solo permite que control integral del proceso, desde su cultivo hasta la elaboración de los puros, sino, además, de enfocar un mayor control de calidad. Colocando a México dentro de un grupo reducido de países que conservan esta práctica.
Logrando que marcas mexicanas como Cházaro Cigars en el estado de Querétaro busquen darle continuidad a esta herencia, apostando por la preservación del oficio y logrando el reconocimiento de origen en el mercado internacional por el valor de los puros que fabrican y que colocan el nombre de México en lo alto.
-Isaí Barranata
