Existen ciudades que se comen con los ojos. Querétaro, también, pero sobre todo se saborea con calma, con una copa de vino en la terraza de un viñedo y la certeza de que el siguiente bocado será igual de memorable que el anterior.
Así pues, hoy te traemos una guía para comer bien en la capital queretana y sus alrededores, porque, al contrario de la creencia popular (Querétaro no tiene buena comida), la despensa del Bajío tiene mucho que contar.

Cadereyta de Montes: La mejor barbacoa de hoyo en el estado
A una hora de la capital, el Pueblo Mágico de Cadereyta de Montes guarda uno de los tesoros más sagrados de la cocina queretana: la barbacoa de borrego preparada en horno subterráneo. O, mejor dicho, barbacoa de hoyo.
Los fines de semana, en todo el pueblo, las familias aún siguen la tradición ancestral de cavar un hoyo, calentar las pencas de maguey, meter la carne y cocinarla lentamente durante horas. ¿El resultado? Una carne jugosa, ahumada y tierna que se desprende del hueso con solo mirarla.
En taco, en gorditas o por kilo, con cilantro, cebolla, salsa verde o roja (ambas con carácter). Elije entre espaldilla, maciza, surtida; te recomendamos que pidas un taco del famoso “montalayo”. Y para beber, nada de cerveza o refresco: aquí se toma pulque artesanal.
Los sabores naturales (curados con frutas de temporada) y el “blanco” (puro, sin aditivos) son los favoritos de los locales. La recomendación es llegar temprano, antes de que la barbacoa se acabe, y dejar que la tarde transcurra sin prisa.

Ezequiel Montes: Quesos Doña Elvia y el oro blanco del semidesierto
A tan solo 20 minutos de Cadereyta de Montes, el pueblo de Ezequiel Montes es la capital no oficial del queso de cabra en Querétaro. Y aquí hay un nombre que los locales repiten con devoción: Quesos Doña Elvia. Ubicada sobre la calle José María Morelos en el centro del pueblo, esta quesería artesanal se ha convertido en una parada obligada para quien busca auténtico sabor queretano.
Doña Elvia ofrece una impresionante variedad de productos lácteos frescos y embutidos de alta calidad. Quesos en todas sus presentaciones: frescos (suaves, ideales para untar), cremosos, curados y añejos (de pasta firme y sabor intenso).

Pero su oferta va más allá: también elaboran leches frescas, yogures naturales y griegos, mantequilla, crema, y una selecta charcutería que incluye jamón, salami y chorizo.
La experiencia ideal es acercarse a su local en el centro de Ezequiel Montes, dejarse asesorar por el equipo, y armar una tabla de quesos con frutos secos, membrillo y —por qué no— un vino tinto joven de alguno de los viñedos cercanos.
Y si el tiempo lo permite, hay que estar atentos a las experiencias que organizan: la misma Quesos Doña Elvia ha promovido recorridos por granjas productoras y campos de siembra en la región, una forma de conectar con el origen del queso.

La ruta del queso y el vino
Ezequiel Montes es también el corazón de la Ruta del Queso y el Vino, que conecta con Tequisquiapan y Bernal. A lo largo de este corredor, los viñedos se han multiplicado y la oferta enoturística es de primer nivel:
- Viñedos Azteca: pioneros en la región, con visitas guiadas y una tienda de quesos artesanales.
- Freixenet México: la famosa casa de cava tiene una de las bodegas más impresionantes del país, con recorridos subterráneos que incluyen degustación.
- Viñedo El Cielo (San Juan del Río): arquitectura contemporánea y vinos que ya compiten internacionalmente.
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La Capital: Gorditas, enchiladas y mercados
La ciudad de Querétaro no se queda atrás. El desayuno obligado son las “Gorditas 20 de Noviembre”. Ubicadas al final de la calle 20 de noviembre, una calle empedrada. Son de migajas, queso y combinadas; se comen de pie, con las manos, antes de que el sol caliente demasiado.
Las enchiladas queretanas (con salsa de jitomate especiada, queso fresco y los clásicos papa y zanahoria) se prueban en El Mesón de Chucho El Roto, un clásico del centro.
Y la variedad gastronómica que hay en el Mercado “La Cruz” son una parada obligada para el almuerzo.

Para cerrar con estilo: Hércules
Si se busca una cena de autor, en el barrio obrero de Hércules, un antiguo molino textil del siglo XIX hoy funciona como cervecería, hotel y comunidad. Su oferta gastronómica se reparte en tres restaurantes con un común denominador: cerveza fresca hecha en el lugar y cocina local.
- Taberna Hércules: corazón cervecero, con distintas etiquetas artesanales y platillos para maridar.
- Jardín de Cerveza Hércules: espacio al aire libre con bocas y cervezas de la casa.
- Buenavista: rescata platillos regionales y clásicos mexicanos con ingredientes locales.
El complejo también tiene 40 habitaciones (todas diferentes), alberca climatizada, spa y agenda musical. Aunque no te hospedes, vale la pena por la experiencia cervecera y gastronómica en un espacio que mezcla historia industrial y creatividad contemporánea.
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Sí hay sabor en Querétaro
La gastronomía queretana es humilde, auténtica y profundamente ligada a su tierra. Desde la barbacoa de hoyo de Cadereyta hasta los quesos de Quesos Doña Elvia en Ezequiel Montes, pasando por las cervezas artesanales y los tres restaurantes de Hotel Hércules en la capital, cada bocado cuenta una historia de tradición y de gente que sabe lo que hace.
En los próximos 31 estados, veremos qué más tiene México para ofrecer. Por ahora, Querétaro nos ha dado una lección: comer bien es viajar.