VID Mexicana quiere quitarle el glamour al vino

Después de diez años vendiendo vino en línea, VID Mexicana abre su primera tienda física con una filosofía sencilla.
VID Mexicana

Hay una escena bastante común frente a un anaquel de vinos: decenas de botellas, regiones que quizá no conoces, variedades de uva que apenas reconoces y alguien a tu lado hablando de taninos como si todos hubiéramos estudiado lo mismo. Para Luis Gómez, socio de VID Mexicana, ahí empieza buena parte del problema.

 

“Simplifica el mensaje y quítale el glamour, acerca a la gente al vino”, resume al final de nuestra conversación. La frase también explica bastante bien lo que la empresa ha intentado construir durante los últimos diez años.

 

VID Mexicana nació con la intención de acercar al consumidor a vinos, destilados y productos gourmet sin exigirle dominar un vocabulario especializado. Su promesa, “en VID Mexicana no te equivocas”, se sostiene en una combinación de información, calificaciones de otros consumidores, reconocimientos y acompañamiento cuando alguien lo necesita.

 

Luis Gómez, co-fundador de VID Mexicana

¿Cómo decide VID Mexicana qué vino entra?

 

Aquí aparece una de las partes más interesantes de su modelo.

 

Con un catálogo digital de alrededor de 5,000 vinos, probar personalmente cada botella sería imposible. La selección se apoya entonces en calificaciones generadas por consumidores dentro de plataformas especializadas. En el sitio, esas valoraciones aparecen como estrellas junto a cada producto y se complementan con fichas técnicas, medallas y premios cuando existen.

 

Para incorporar una etiqueta al catálogo, Luis explica que procuran mantener una calificación mínima de 3.5 estrellas. Ese filtro les permite abrir espacio tanto a productores grandes como a pequeños proyectos familiares sin abandonar el estándar que prometen al comprador.

 

“Vas a ver marcas muy grandes, comerciales, pero vas a ver proyectos muy chiquitos, familiares, que hacen muy poquito producto, pero hacen buen producto”, comparte.

 

El sistema tiene otra capa: VID responde cuando una botella llega en malas condiciones o presenta algún defecto. Para Luis, ese respaldo forma parte del mismo criterio de selección. La compra termina llevando el nombre de la tienda, incluso cuando el vino fue producido por alguien más.

 

Créditos: Cortesía

 

Elegir sin tener que preguntar

 

La primera tienda física de VID Mexicana lleva esa lógica fuera de la pantalla.

 

Ahí hay cerca de 600 vinos, y las calificaciones también aparecen en los precios. La intención es que alguien pueda recorrer los pasillos, comparar opciones y tomar una decisión sin sentirse obligado a pedir ayuda.

 

Si quiere hacerlo, hay una sommelier y un equipo capacitado para orientar la compra. Si prefiere explorar por su cuenta, la información está ahí.

 

Ese detalle responde a algo que Luis ha visto durante años: mucha gente termina comprando la etiqueta que ya conoce porque preguntar puede resultar intimidante. Y eso limita el descubrimiento en un país donde, según explica, actualmente existen más de 400 productores de vino. 

 

VID Mexicana mantiene alrededor de 1,500 etiquetas mexicanas dentro de su oferta, uno de los pilares con los que nació el proyecto hace una década. Luis considera que el desconocimiento sigue siendo uno de los retos centrales: muchas personas todavía tendrían dificultades para nombrar más de cinco bodegas nacionales.

 

Créditos: Cortesía

 

Primero fue internet, ahora viene la tienda

La apertura física coincide con el décimo aniversario de VID Mexicana y llega después de construir el negocio en sentido contrario al camino habitual: primero e-commerce, después retail.

 

La decisión vino de una pregunta que, según Luis, recibían constantemente: “¿Dónde está tu tienda física?”

 

Para él, todavía existe un deseo muy concreto de tocar una botella, leer la etiqueta, escuchar la historia detrás de un vino y tener la certeza de que hay alguien del otro lado. La tienda también servirá como laboratorio para aprender retail antes de pensar en una expansión nacional.

 

Pero quizá la parte más interesante de VID Mexicana no esté en cuántas botellas caben en su catálogo. Está en su manera de hablar de ellas.

 

Luis, también sommelier y creador de contenido alrededor del vino, lo resume sin demasiadas vueltas: saber más no sirve de mucho si no puedes explicarlo de forma sencilla.

 

Y frente a un anaquel con cientos de opciones, probablemente esa sea una de las ayudas más útiles que alguien puede ofrecerte.

 

Visita la nueva sucursal de VID Mexicana en Plaza Cuicuilco Inbursa, ubicada en Av. San Fernando 649, local 19, Col. Peña Pobre, Tlalpan, Ciudad de México. 

 

 

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