Corum Admiral: una nueva era para un clásico de la relojería

En el marco del SIAR 2026, tuvimos la oportunidad de platicar en exclusiva para Dapper con Yannick Jordi sobre la nueva generación de Corum Admiral.
Corum

Corum Admiral: la evolución de un icono

 

El Corum Admiral ha pasado más de seis décadas evolucionando. Nació en 1960 y en 1983 adoptó buena parte del lenguaje visual que terminaría definiéndolo: una caja de 12 lados y los característicos gallardetes náuticos en la carátula. Hoy, la firma vuelve sobre ese legado para preguntarse cuánto puede cambiar un icono sin dejar de serlo.

 

Fue precisamente sobre esa idea que conversamos con Yannick Jordi, gerente de ventas internacionales, durante la vigésima edición del Salón Internacional Alta Relojería LATAM 2026, celebrada en The St. Regis Mexico City.

 

“Guardamos todo el ADN”, nos explicó al hablar del proceso de renovación. Las 12 facetas siguen ahí, al igual que las banderas náuticas, ahora integradas de distintas maneras en los índices. No se trataba de empezar desde cero, sino de reconocer qué elementos pertenecen inevitablemente al Admiral.

 

 

Cerámica para llevar el Admiral al presente

 

Uno de los cambios más importantes de esta nueva etapa llegó con un material que nunca antes había formado parte de la colección: la cerámica.

 

Corum presentó tres interpretaciones: una en azul Titanium Blue, una versión bicolor combinada con oro 5N y un Admiral esqueletado en cerámica antracita. Además de actualizar visualmente al reloj, el material aporta ligereza, resistencia a los rayones y estabilidad de color.

 

La versión azul y oro tiene, además, una conexión directa con la historia. Retoma una combinación utilizada en un Admiral de 1983 que originalmente recurría al PVD y al oro.

 

“Decidimos usar la cerámica para hacerlo más contemporáneo”, explica Jordi.

 

La renovación también cambió la manera en que el reloj se siente en la muñeca. La caja mide ahora 39 mm y se acompaña de un brazalete integrado, una configuración inédita hasta ahora en la historia del modelo.

 

 

Lo importante también está dentro

 

Si el exterior habla de evolución, el movimiento deja ver hacia dónde quiere dirigirse Corum como manufactura.

 

La nueva generación utiliza los calibres automáticos CO231 y CO232, este último esqueletado, desarrollados con Concepto, manufactura de movimientos propiedad de Corum. Ambos ofrecen una reserva de marcha de 72 horas.

 

En el Admiral Skeleton, la mecánica queda deliberadamente expuesta. Para Jordi, la explicación es mucho más sencilla que cualquier ficha técnica: “No tenemos miedo de enseñar lo que está dentro”.

 

Y quizá esa frase resume bien lo que Corum intenta hacer con el Admiral. No esconder su pasado, pero tampoco quedarse atrapado en él.

 

Cuando le preguntamos qué reloj mostraría primero a alguien que descubre la firma, Jordi eligió el Golden Bridge, presentado en 1980 y todavía una de las expresiones más reconocibles de Corum.

 

El Admiral parte de una lógica similar. La cerámica, las nuevas proporciones y los movimientos actualizan la propuesta, mientras que las 12 facetas y los códigos náuticos mantienen el vínculo con su historia.

 

Porque cuando un reloj ha sobrevivido más de seis décadas, evolucionar quizá no significa cambiarlo todo, significa saber exactamente qué vale la pena conservar.

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