Trescientos sesenta grados suelen llevar de vuelta al punto de partida, pero el recorrido transforma la manera de mirar el origen. Esa idea acompaña la evolución de Tresesenta Footwear, una marca mexicana fundada en 2010 que fabrica su calzado en San Francisco del Rincón, Guanajuato, y dirige sus operaciones comerciales desde León.
La firma nació con el objetivo de ofrecer tenis accesibles dentro del mercado nacional. Dieciséis años después, busca construir una identidad ligada a la innovación en materiales. Su meta, explica Martín Jiménez, director de Marketing y Publicidad, es “convertirnos en la marca de tenis mexicana totalmente sustentable”. El proceso todavía se encuentra en desarrollo, pero Agavero y Tonalá representan su primer avance concreto.

Del bagazo a la suela
La colección comenzó con una pregunta: ¿cómo representar a México desde el diseño y los materiales? La marca eligió Jalisco como punto de partida y encontró en el agave un recurso capaz de unir identidad regional, industria y experimentación.
Durante aproximadamente siete meses, el equipo trabajó en una fórmula que integra fibra de agave dentro de una base de EVA, material utilizado habitualmente para crear suelas ligeras. El bagazo se procesa, se mezcla con el compuesto y se introduce en un molde mediante calor y presión.
El resultado es AGEVA, una formulación desarrollada para las necesidades del proyecto con la participación del ingeniero Jesús Natanael Mora López. La textura conserva pequeñas señales de la fibra vegetal, mientras la estructura mantiene las propiedades necesarias para el uso cotidiano.
La parte superior utiliza principalmente textiles reciclados y prescinde de pieles o componentes de origen animal. La marca decidió comenzar por la suela y transformar gradualmente el resto del producto, en lugar de presentar el lanzamiento como un objetivo de sustentabilidad ya concluido.
Una colección para recorrer México
Agavero y Tonalá forman parte de un proyecto con el que Tresesenta Footwear busca homenajear a los estados del país a través de sus elementos más representativos. La intención es traducir la identidad regional en materiales, colores y conceptos que puedan integrarse al diseño de cada modelo.
Jalisco fue elegido para iniciar el recorrido por la relación del estado con el agave y la industria tequilera. La idea coincidió con el desarrollo de una fórmula que incorpora bagazo de agave a la suela EVA, lo que permitió reunir la referencia cultural y la investigación de materiales dentro de un mismo producto.
La recepción de este primer lanzamiento confirmó el potencial de la propuesta y abrió el camino para continuar con otros lugares de México. El siguiente proyecto estará inspirado en Tampico, Tamaulipas, y se desarrollará junto a una artista cuya identidad todavía no ha sido revelada. El equipo adelantó que será una colaboración cercana al concepto que busca construir la marca en esta nueva etapa.
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Agavero y Tonalá
Agavero establece la conexión más directa con la materia prima que impulsó el proyecto. Su diseño blanco y de líneas limpias permite apreciar la suela AGEVA y facilita su incorporación a distintos estilos de uso diario.
Tonalá parte de la misma investigación técnica y extiende la colección hacia otra referencia vinculada con Jalisco. Comparte la construcción ligera, los materiales reciclados y una estética sencilla pensada para mantener la comodidad que ha distinguido a Tresesenta.
Ambos modelos conservan una durabilidad similar a la de un tenis convencional bajo condiciones normales de uso. Para la marca, el mayor riesgo no estuvo únicamente en resolver la fórmula, sino en destinar parte de un catálogo reducido a un producto que nunca había fabricado.
La respuesta abrió nuevas conversaciones y propuestas de colaboración. También confirmó que una empresa mexicana puede investigar materiales, fabricar localmente y desarrollar una propuesta reconocible desde Guanajuato, una de las regiones con mayor tradición de calzado en el país.





