¡Ah, las rutinas mañaneras! O “morning routines”, esas actividades o hábitos que realizamos al despertar. Claro que, para lograr una rutina matutina perfecta, es importante prestar atención a detalles como la calidad del sueño o tener tus objetivos claros.}
En este sentido, Ashton Hall, un influencer de fitness, ha generado un gran revuelo en las redes sociales por su “morning routine” extremadamente detallada, que comienza a las 3:53 a.m. y dura aproximadamente seis horas.
Su rutina incluye prácticas como el mouth taping —que no es otra cosa que usar cinta en la boca para evitar respirar por ella durante la noche—, inmersiones faciales en agua con hielo, pasarse una cáscara de plátano por la cara, ejercicios intensos, meditación y el consumo de agua Saratoga Spring.
Las redes sociales no perdonan, y así fue como se abrió un debate sobre si la rutina de Ashton Hall es disciplina extrema o un reflejo de privilegio.
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Ashton Hall: Disciplina vs. Privilegio
Hall describe su rutina matutina como una forma de mantenerse enfocado y, de cierta manera, ser productivo, especialmente después de haber sufrido una etapa de depresión tras no lograr su sueño de jugar en la NFL.
Ashton Hall se mantuvo en el mundo del ejercicio, pero ahora ayudaba a personas a lograr sus transformaciones físicas mediante rutinas de entrenamiento y dietas. También se sabe que asesora a otros coaches de fitness para que consigan más clientes.
Su cuenta en Instagram tiene 9 millones de seguidores. Aunque este influencer del fitness se enfoque en la salud mental y física, siempre existe el otro lado de la moneda.
Muchos han señalado que la rutina de Hall es prácticamente inalcanzable para la mayoría de las personas. Y es que se nos olvida que su estilo de vida incluye privilegios como un chef personal, acceso a gimnasios y piscinas, y, sobre todo, demasiado tiempo libre para dedicar horas a rituales como este.
Además, el uso constante de productos como el agua Saratoga Spring —que cuesta 3.79 dólares la botella de 28 onzas (aproximadamente 830 mililitros)— ha llevado a algunos a pensar que esto es una estrategia de marketing encubierto.
¿Disciplina vs. Privilegio?
Está más que claro que Hall puede tener una disciplina casi inquebrantable, pero, para la mayoría de las personas —en especial para quienes trabajan largas horas o carecen de recursos económicos—, dedicarse a prácticas tan específicas resulta imposible.
Llega un momento en que el debate ya no gira en torno a Ashton Hall, sino que se adentra en la cultura del fitness y la hustle culture. Aunque para algunos las rutinas son el camino hacia la superación personal, otros critican los estándares inalcanzables y la narrativa que ignora la realidad de muchos.
Así pues, si tienes tiempo, dinero y, sobre todo, la voluntad de disciplinarte, hazlo. Pero no todos seguimos el mismo camino.