Enero es el mes de los propósitos, y entre los más populares está darle un respiro al alcohol, ya sea de forma permanente o con el reto Dry January. Pero renunciar a la copa no tiene que significar renunciar al ritual, al sabor o a la elegancia de un buen trago. Brindar con agua mineral se queda corto cuando existen opciones, ideales para disfrutar solo o para ofrecer a amigos y familiares en tus reuniones. En Dapper, creemos que los buenos propósitos saben mejor cuando van de la mano del buen gusto. Por eso, te presentamos tres recetas de cócteles sin alcohol para iniciar el año de la mejor manera.

1. Tónico de Pepino: Frescura Absoluta
Para empezar con algo ligero, revitalizante y perfecto para una tarde soleada o como aperitivo. Esta bebida es la evolución más fresca del clásico gin-tonic.
El espíritu: Imagina la frescura de un jardín después de la lluvia. Es limpia, crujiente y ligeramente herbal, sin un gramo de dulzor artificial.
Cómo se prepara:
En una copa balón grande, coloca varias rodajas finas de pepino fresco y un par de hojas de menta. Llena la copa con hielo y vierte sobre ella una tónica premium bien fría. Para un toque de complejidad, puedes añadir un chorrito de cordial, sin alcohol de enebro (si lo encuentras), o simplemente decorar con una ramita de romero o una bayas de enebro ligeramente aplastadas. Remueve suavemente y disfruta de su claridad.

2. Dirty Lemon Tonic: Un Clásico Audaz
Esta bebida es para los paladares que buscan algo intrigante, adulto y lejos de lo obvio. El “Dirty” en su nombre viene del uso de limón en conserva, que aporta una profundidad salina, ácida y ligeramente amarga.
El espíritu: Piensa en la orilla del mar: cítrico, salino y con carácter. Es un trago seco, complejo y tremendamente elegante.

Cómo se prepara:
En un vaso bajo y robusto, coloca una cucharadita de limón en conserva finamente picado (piel y pulpa) y una rodaja fina de limón fresco. Aplasta suavemente con un mortero para liberar los aceites. Llena el vaso con hielo y termina con tónica seca bien fría. La guarnición es clave: ensarta en un palillo una aceituna verde (como una Manzanilla) y una tira de piel de limón en conserva. Cada sorbo es una experiencia sensorial completa.
3. Negroni Sin Alcohol: La Reinvención de un Ícono
Recrear la complejidad amarga y herbal de un Negroni es el mayor desafío, pero también la recompensa más gratificante. La clave está en una infusión especiada de té de hibisco, que aporta el color rubí, un agradable amargor y notas florales.
El espíritu: Es el más sofisticado de la lista. Serio, con cuerpo y un final ligeramente especiado. Perfecto para después de la cena o para brindar en una ocasión especial.
Cómo se prepara (para el concentrado):
En una cacerola, lleva a hervor 2 tazas de agua con 4 bolsitas de té de hibisco, la piel de media naranja (sin la parte blanca), 5 clavos de olor y una cucharadita de granos de pimienta negra. Apaga el fuego, tapa y deja infusionar por 20 minutos. Cuela, añade ¼ de taza de azúcar y remueve hasta disolver. Deja enfriar. Este concentrado dura semanas en la nevera.
Para servir un trago:
En un vaso bajo con hielo grande, mezcla 60 ml (2 partes) de la infusión de hibisco fría, 30 ml (1 parte) de jugo de naranja sanguina o pomelo rojo, y un chorrito de bitter sin alcohol (como el All The Bitter – Orange). Remueve bien y decora con una rodaja de naranja. El resultado es una obra maestra de equilibrio.

Este enero, tu propósito merece acompañarse de sabores excepcionales. Estas tres bebidas demuestran que la mixología sin alcohol es un territorio de creatividad infinita, donde el único límite es el buen gusto.