En el universo de la alta relojería, hay nombres que trascienden las marcas. Uno de ellos es Gerald Genta (1931-2011), el diseñador suizo-italiano cuya creatividad dio forma a algunos de los relojes más emblemáticos y codiciados del mundo.
No era un relojero tradicional, sino un artista que veía en la relojería un lienzo para la escultura. Su contribución fue tan monumental que hoy se le considera el “Picasso de los relojes”.

Un arquitecto de íconos
Gerald Genta comenzó su carrera a los 23 años con el Universal Genève Polerouter (1954), un encargo para conmemorar los vuelos polares de SAS, que ya mostraba su búsqueda de la pureza y la elegancia. Sin embargo, su verdadera revolución llegó en la década de 1970, en plena crisis del cuarzo.
Fue entonces cuando Audemars Piguet le pidió que diseñara “un reloj de acero inoxidable nunca antes visto”. La leyenda cuenta que Genta dibujó el Royal Oak en una sola noche, inspirándose en un casco de buceador. El resultado, presentado en 1972, fue un escándalo: una caja de 39 mm, un bisel octogonal con tornillos visibles y un brazalete integrado.
Costaba diez veces más que un Rolex Submariner, pero creó la categoría del “reloj deportivo de lujo” y es hoy uno de los más imitados del mundo.
Cuatro años después, en 1976, Patek Philippe le encargó una respuesta. Genta esbozó el Nautilus en una servilleta durante cinco minutos en un restaurante de Basilea, inspirándose esta vez en los ojos de buey de los transatlánticos.
Con sus “orejas” laterales y su estética más suave, el Nautilus se convirtió en el santo grial de los coleccionistas, alcanzando cifras récord en subastas. Ese mismo año, también rediseñó el IWC Ingenieur, dotándolo de su característico bezel con cinco escotillas.
Más allá de los tres grandes
Diseñó el audaz y asimétrico Rolex King Midas (1964) para Elvis Presley, revitalizó el Omega Constellation con su innovadora “caja en C” en 1959 y reimaginó el Cartier Pasha en 1985, añadiendo su icónica corona atornillada con cadenilla.
También trabajó para Bvlgari en el Bvlgari Bvlgari (1977), inspirado en monedas romanas, y para Seiko en el escurridizo Credor Locomotive (1979).

Su propia marca
En 1969, Genta fundó su propia marca, Gérald Genta. Sin las limitaciones de las grandes manufacturas, pudo dar rienda suelta a su vertiente más creativa y compleja. Creó relojes con tourbillones, calendarios perpetuos y grandiosas sonneries, piezas con cientos de componentes que rivalizaban en complejidad con las más grandes casas suizas.
Incluso se atrevió a colaborar con Disney, creando una colección de relojes de alta joyería con Mickey Mouse que hoy son rarezas muy cotizadas.
