Cada vez más personas eligen reducir o eliminar el alcohol de sus vidas, ya sea por salud, por entrenamiento o simplemente porque el cuerpo lo pide. Pero eso no significa renunciar a los rituales: una copa al atardecer, un brindis entre amigos, un trago que sepa a algo. Por eso los mocktails han llegado para quedarse.
Y no, no son jugos de fruta con nombres bonitos. Son bebidas pensadas con la misma complejidad, amargor, frescura y profundidad que sus versiones alcohólicas. Aquí te recomendamos tres que deberías probar (o preparar) ya.
1. Non-alcoholic Negroni
El Negroni es un clásico amargo, robusto y herbal. Su versión sin alcohol ha logrado algo que parecía imposible: mantener ese equilibrio entre el amargo del Campari, la dulzura del vermú y el golpe seco de la ginebra. Marcas como Lyre’s, Martini Floreale o Seedlip han desarrollado alternativas que imitan a la perfección las notas botánicas. El secreto está en usar un sustituto de ginebra con enebro, un bitter italiano sin alcohol y un vermú rojo zero. El resultado es un trago de color rubí, con cuerpo y ese final seco que hace al Negroni tan adictivo.
Cómo pedirlo: “Un Negroni sin alcohol, por favor. Con hielo en las rocas, piel de naranja”.
Dónde encontrarlo: Cada vez más bares de coctelería de especialidad lo incluyen en su carta. Pregunta siempre si tienen bitter sin alcohol.

2. Amaro Spritz
El Spritz es sinónimo de tardes al sol, de conversaciones largas y de burbujas. La versión sin alcohol reemplaza el Aperol o el Select por amaro sin alcohol (como el Crodino o el Sanbitter) y usa soda o un espumante zero (como Lyre’s Classico o Freixenet 0.0%). El resultado es igual de amargo, igual de refrescante y mucho menos empalagoso que un jugo de naranja con soda. Además, el color anaranjado intenso lo hace fotogénico para ese momento Instagram.
Cómo prepararlo en casa: ⅓ de amaro sin alcohol, ⅔ de soda o espumante zero, hielo, rodaja de naranja y una aceituna verde (opcional, pero recomendada).
Por qué nos gusta: No intenta engañarte haciéndose pasar por un trago “dulce y suave”. Es amargo, es adulto, y se siente igual de especial que el original.

3. No-groni Sour (o el mocktail que no sabías que necesitabas)
Si el Negroni es demasiado intenso para ti, prueba un No-groni Sour. Lleva los mismos sustitutos del Negroni sin alcohol, pero se sirve batido con jugo de limón fresco y un toque de jarabe de agave. El ácido del limón corta el amargor y lo vuelve muchísimo más accesible. Es el punto medio perfecto para quienes se están iniciando en el mundo de los mocktails amargos.
Ingredientes clave: 30 ml de bitter sin alcohol, 30 ml de vermú rojo zero, 30 ml de sustituto de ginebra sin alcohol, 25 ml de jugo de limón, 15 ml de jarabe de agave. Batir con hielo y colar.
Maridaje emocional: Ideal para una cena casual o para cuando quieres sentir que estás bebiendo algo con carácter, pero sin la resaca.

Bonus: ¿qué buscar al elegir un mocktail?
No todos los mocktails son iguales. Evita los que son solo “jugo de arándano con soda”. Los buenos mocktails tienen tres capas: una base amarga o herbal (como los bitter sin alcohol), un ácido (limón, lima, vinagre de frutas) y un endulzante equilibrado (agave, miel, jarabe de dátil). También puedes sumar burbujas (agua mineral, tónica, soda) y siempre, siempre, una guarnición cítrica o una hierba fresca. El olor es parte del sabor.
¿Dónde probarlos en México?
En la CDMX, bares como Café de Nadie, Handshake o Baltra ya tienen secciones dedicadas a bebidas sin alcohol. En Guadalajara, El Gallo Altanero y De la O se han sumado a la tendencia. Pero también puedes comprar tus propios bitter sin alcohol en tiendas como La Europea o Amazon México (marcas: Lyre’s, Seedlip, Crodino, Sanbitter).