Cada tercer lunes de enero, una palabra tiñe titulares y redes sociales: Blue Monday. Se nos presenta como una verdad incuestionable, el “día más triste del año”, una fórmula matemática del desánimo invernal. Pero, ¿y si todo fuera un cuento?
En Dapper, creemos en cuestionar las narrativas impuestas y en abrazar la autenticidad. Hoy, no hablamos del origen del mito, sino de cómo esta fecha es la excusa perfecta para desaprender una lección de marketing y reconectar con algo más valioso: nuestras emociones reales y la creatividad que nace de aceptarlas.

Deconstruyendo el “Lunes Triste”: Un Invento con Fecha de Caducidad
La primera clave para abordar el Blue Monday de forma inteligente es entender su verdadera naturaleza. No es un hallazgo científico, sino el resultado de una campaña de marketing lanzada en 2005 para una agencia de viajes. Un psicólogo fue contratado para elaborar una fórmula pseudocientífica (considerando el clima, las deudas postnavideñas y la motivación) que designara un día específico como el más deprimente. El objetivo era claro: vender viajes como antídoto contra una tristeza calendarizada.

Este concepto, pese a carecer de rigor, caló en la cultura popular y fue adoptado con entusiasmo por el marketing. Marcas de todo tipo empezaron a usar este “día triste” para lanzar mensajes de superación acompañados de ofertas, descuentos y promociones, perpetuando el ciclo: creamos un problema (la tristeza estacional) para vender una solución (nuestro producto). Como bien señalan algunas voces críticas, esta estrategia no solo es poco seria, sino que “caducó” hace tiempo. En un mundo que demanda transparencia y autenticidad, recurrir a un constructo emocional para vender resulta forzado y hasta contraproducente.
Abordar Enero desde la Autenticidad, no desde el Consumo
Si descartamos la solución fácil de “comprar para ser feliz”, ¿cómo abordamos realmente la melancolía invernal o el bajón post-fiestas? La propuesta es radicalmente simple: dejar de luchar contra la emoción y darle espacio. La tristeza, lejos de ser un enemigo, es una respuesta humana natural con una función clave. Nos permite hacer una pausa, reajustar expectativas y conectar con nosotros mismos y con los demás desde la vulnerabilidad.
En lugar de sucumbir a la presión del “¡tienes que ser feliz!”, podemos ver este período como una oportunidad para la introspección y la creatividad genuina. El propio concepto de Blue Monday puede ser una paleta de emociones desde la que crear, diseñar y expresar. Es el momento perfecto para escuchar lo que realmente necesitamos, que rara vez es un objeto, y casi siempre es una experiencia, una conexión o un momento de calma.
