Damos la bienvenida a septiembre, al cambio de temporada y a esa parte del año que inevitablemente invita a mirar hacia atrás antes de decidir cómo queremos terminarlo. Para nuestra portada de este mes, esa conversación la tenemos con Alex de la Madrid, quien llega a este momento con mucho trabajo detrás, pero también con una manera distinta de relacionarse con su carrera y con su propia vida.
“¿Cómo que ya septiembre?”, fue una de sus primeras respuestas. Para Alex, estos meses solían funcionar como una especie de revisión de objetivos cumplidos. Hoy la pregunta ha cambiado. Ya no se trata únicamente de comprobar cuánto logró, sino de reconocer si está disfrutando aquello que construyó.

Después de años de trabajar, resolver y pensar constantemente en lo siguiente, ahora se describe como alguien mucho más selectivo. Con los proyectos que acepta, con las personas, con los lugares e incluso con las conversaciones en las que decide participar.
La inquietud sigue ahí. También las ganas de actuar, viajar, producir y encontrar nuevos personajes. La diferencia está en que ya no siente que deba perseguir todas las oportunidades.
Hoy me interesa muchísimo más estar en paz, dice.
Elegir por ganas, no por estar
Ese cambio personal también está modificando sus decisiones profesionales.
Después de tantos años frente a las cámaras, Alex ya no considera que el tamaño de un personaje sea suficiente para aceptar un proyecto. Puede interesarle un director, un elenco, una historia distinta o incluso unas cuantas escenas que lo obliguen a hacer algo que todavía no domina.
“Ya no me interesa estar por estar”, explica.
También ha aprendido a hacer menos frente a la cámara. Antes quería que cada emoción quedara completamente clara; hoy confía más en lo que puede comunicar un silencio, una mirada o simplemente un pensamiento.
La experiencia, sin embargo, no ha reducido su curiosidad. Al contrario. Quiere romper con la percepción que el público puede tener de él después de interpretarlo tantas veces como el hombre intenso, poderoso o cargado de conflictos. Entre sus pendientes están hacer más comedia y encontrar personajes capaces de llevarlo hacia lugares que todavía no conoce.
Un 2026 entre televisión y streaming
Cuando Alex habla de un año de mucho trabajo, basta mirar algunos de sus proyectos recientes.
En televisión abierta formó parte de El Renacer de Luna, producción de TelevisaUnivision que llegó a Las Estrellas en junio, donde interpretó a Andrés Arteaga Villarreal.
En streaming, agosto marcó su regreso a Las Azules con la segunda temporada de la serie de Apple TV. La historia se traslada a un México de 1971 y Alex interpreta a Luis Echeverría, un personaje histórico que lo obligó a encontrar algo más que una semejanza física o una imitación.
“Yo quería encontrar al hombre”, explica sobre el proceso: entender cómo escucha, cómo ejerce el poder y qué sucede en sus silencios.
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El teatro y el privilegio de estar presente
En este momento, una de las experiencias que mejor refleja su relación con el oficio es El Método Grönholm.
Para Alex, el teatro exige algo aparentemente sencillo y cada vez más difícil de conseguir: estar completamente presente.
Durante una función no hay una segunda toma. Por hora y media, los actores comparten un mismo espacio con cientos de personas y deben escuchar lo que ocurre en la sala sin dejar de sostener la obra.
En El Método Grönholm, esa respuesta cambia cada noche. Algunas funciones provocan risas desde el comienzo; otras generan una tensión distinta. Ese intercambio con el público, asegura, sigue siendo adictivo.
La obra también plantea una pregunta que le interesa especialmente: ¿quién eres cuando tienes miedo?
Sus personajes compiten por algo que desean intensamente y, conforme aumenta la presión, comienzan a negociar sus propios límites. La gente puede empezar riéndose y terminar enfrentándose a una pregunta mucho menos cómoda: ¿yo hasta dónde habría llegado?
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El estilo también cambia cuando te conoces mejor
Fuera del escenario, el paso del tiempo también ha cambiado su relación con la ropa.
Alex disfruta la moda, pero hoy tiene una regla bastante clara: no quiere sentirse disfrazado.
Para él, una prenda comienza a formar parte de tu personalidad cuando puedes olvidarte de que la llevas puesta. Ya no se trata de usar aquello que alguien más lleva o lo que supuestamente debería funcionar.
Conocer mejor su cuerpo también le permitió descubrir una de las ventajas de crecer: tener clarísimo qué no se va a poner. “Eso también es estilo”, resume.

Todavía hay mucho por hacer
Por eso “Septiembre de nuevos comienzos” resulta una buena manera de presentar nuestra portada.
Alex de la Madrid no habla de comenzar nuevamente porque quiera borrar lo anterior. Mira su trayectoria con agradecimiento, pero sin una sensación de haber llegado a un destino definitivo.
Quiere hacer más comedia. Le interesa producir sus propias historias, dirigir y volver a explorar la música y el escenario desde otros lugares. Sobre todo, quiere seguir encontrándose con proyectos que todavía provoquen una pregunta incómoda: “¿Puedo hacer esto?”
Cuando le pedimos ponerle un título a la fotografía de su carrera en este momento, su respuesta fue sencilla:
“Todavía hay mucho por hacer.”
No desde la ansiedad sino desde la curiosidad. Quizá ésa sea también una buena manera de comenzar septiembre.