Beetlejuice en CDMX: una comedia para reírse de la muerte

El musical inspirado en la película de Tim Burton llega al Centro Cultural Teatro 1 con una breve temporada en inglés.
Cortesía de @llermocastelan

Por Guillermo Castelán 

 

La muerte nos espera a todos y nadie sale vivo de la vida. Beetlejuice parte de esa certeza para montar una fiesta bastante descarada en el Centro Cultural Teatro 1 de la Ciudad de México. El musical convierte nuestros temores sobre lo que sucede después de morir en una comedia oscura, llena de música, dobles sentidos y personajes que tienen mucho que decir sobre el asunto.

 

Desde el inicio, Beetlejuice rompe la cuarta pared para jugar con el público. Nos habla directamente, nos vuelve cómplices de sus ocurrencias y establece rápidamente las reglas de la noche: aquí se viene a reír, incluso de asuntos que normalmente tratamos con bastante solemnidad. Su irreverencia encuentra en cada silencio incómodo una oportunidad para lanzar el siguiente chiste.

 

Gou Producciones ha apostado durante los últimos años por acercar grandes producciones internacionales al público mexicano, y traer Beetlejuice durante octubre resulta especialmente oportuno. Hay algo muy satisfactorio en ver esta historia de fantasmas cuando Halloween está a la vuelta de la esquina.
El musical está basado en la película dirigida por Tim Burton en 1988, cuyo universo regresó al cine en 2024 con Beetlejuice Beetlejuice. Sobre el escenario, sin embargo, las canciones, el humor y la relación directa con los espectadores le dan una personalidad propia.

 

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Entre fantasmas, duelo y muchos malos modales

 

En el centro de la historia está Lydia Deetz, una adolescente obsesionada con la muerte que atraviesa el duelo por la pérdida de su madre. Su interés por los muertos termina revelando algo bastante más humano: lo difícil que le resulta encontrar comprensión entre quienes siguen vivos.

 

En su camino aparecen Barbara y Adam, una pareja que debe aprender a existir como fantasmas, y Beetlejuice, cuya disposición para ayudarlos siempre viene acompañada de intenciones cuestionables.

 

La obra mantiene esa irreverencia de principio a fin. Hay insinuaciones sexuales, comentarios incómodos y un protagonista que disfruta cada oportunidad de comportarse de manera inapropiada. Por su humor y algunas bromas subidas de tono, personalmente no la recomendaría como una función para niños.

 

Ryan Stajmiger interpreta a Beetlejuice con la energía que exige un personaje que prácticamente nunca se queda quieto. Habla rápido, encadena chistes y busca constantemente nuestra atención. Buena parte de la comedia depende de esa capacidad para involucrar a toda la sala y hacer que el público también forme parte del desorden.

 

Pero para mi gusto, Leianna Weaver, en el papel de Lydia, termina llevándose la noche. Su voz es uno de los grandes atractivos del montaje y también uno de sus mejores recursos emocionales. Cuando canta, la obra se aleja momentáneamente del chiste para acercarnos a la soledad de una adolescente que intenta entender su pérdida y encontrar a alguien que la escuche.

 

Kaitlin Feely aporta algunos de los momentos más divertidos como Barbara. Su buena voluntad y sus dificultades para comprender su nueva condición hacen entrañable al personaje. A su lado, David Wilson construye un Adam igualmente temeroso y bien comportado. Juntos forman dos fantasmas para quienes asustar a alguien parece una tarea bastante más complicada de lo previsto.

 

Una recomendación antes de entrar

 

Hay un detalle importante: las funciones se presentan en inglés, con subtítulos en español en las pantallas. Conviene tenerlo presente porque buena parte de la diversión está en los diálogos, los juegos de palabras y la rapidez con la que llega el siguiente chiste.

 

Incluso entendiendo el idioma, algunas referencias exigen atención. No arruina la experiencia, pero sí obliga a dividir ocasionalmente la mirada entre el escenario y las pantallas.

 

Entre carcajadas, Beetlejuice también se permite acercarse a una pregunta inevitable: ¿por qué nos cuesta tanto reírnos de la muerte? Lydia atraviesa un duelo, Barbara y Adam descubren qué significa dejar de estar vivos y Beetlejuice lleva demasiado tiempo habitando ese misterioso “otro lado”. Todos lo enfrentan desde lugares distintos y, pese al absurdo, sus miedos e inseguridades resultan bastante reconocibles.

 

Salí del teatro con la voz de Leianna Weaver todavía presente y con la sensación de haber visto a un elenco que entiende perfectamente el tono de la obra: exagerado, oscuro y dispuesto a cruzar la línea cada vez que encuentra la oportunidad.

 

 

Una temporada muy corta en CDMX

 

Beetlejuice estará en el Centro Cultural Teatro 1 de la Ciudad de México del 10 al 18 de octubre de 2026. Los boletos están disponibles a través de Ticketmaster.

 

Si la idea es encontrar un plan de octubre que combine Broadway, humor negro y una historia que tiene bastante menos miedo a la muerte que nosotros, vale la pena aprovechar la breve temporada.

 

Después de todo, Beetlejuice lleva toda la función recordándonos algo: del otro lado también saben divertirse.

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