Poner una ofrenda es una costumbre que sigue encontrando un lugar en muchas casas cada año. Elegir una fotografía, encender una vela, acomodar flores o dejar algo que le gustaba a quien ya no está son gestos sencillos, pero cargados de memoria. Esa relación entre recuerdo, espacio y ritual es también el punto de partida de Open House CDMX Día de Muertos 2026.
Del 30 de octubre al 3 de noviembre, Open House CDMX llevará esa idea a seis puntos de la ciudad con ofrendas creadas por arquitectos, diseñadores y artistas. Cada propuesta parte de una lectura distinta de la tradición, pero todas comparten una idea: el visitante tendrá un papel activo dentro de la experiencia.
Hablamos con Mariela Martínez, directora de Open House CDMX, sobre lo que viene para esta edición, el proceso detrás de las ofrendas y la manera en que la arquitectura puede convertirse en un punto de partida para hablar de memoria.
Ver esta publicación en Instagram
Ofrendas que necesitan del público
Una parte importante de las instalaciones fue pensada para cambiar durante los cinco días. Algunas pedirán fotografías, mensajes o recuerdos; otras incorporarán acciones que dependen directamente de quienes las visiten.
“Lo que empieza siendo una ofrenda el viernes, para cuando termina está completamente transformada”, explica Martínez. Esa transformación ocurre a partir de lo que cada persona deja, toma o modifica durante el recorrido.
La participación también recupera gestos que forman parte de la manera en que muchas familias viven el Día de Muertos. Prender velas, colocar flores, llevar fotografías o escribir nombres aparecen dentro de propuestas mucho más contemporáneas.
Para Martínez, esos elementos terminan conectando proyectos muy distintos entre sí. Cada creador eligió un tema y una manera particular de abordarlo, pero ciertas acciones relacionadas con la memoria y el ritual vuelven a aparecer.

La arquitectura como detonador de memoria
El espacio tiene un peso particular en esta edición. Open House trabaja habitualmente con edificios y recorridos, pero durante Día de Muertos esa relación adquiere otra lectura.
“Todos los lugares tienen memoria”, dice Martínez. Una casa, un jardín o un edificio en construcción guardan rastros de quienes los han habitado y de lo que ha ocurrido en ellos. La propuesta de esta edición parte, en buena medida, de activar esa relación entre espacio y recuerdo.
En Casa Ortega, la primera casa que Luis Barragán proyectó para sí mismo en Ciudad de México, Miguel de la Torre trabajará junto a Lucio Muniain, Axel Arañó y seis estudiantes de ArqIbero en distintas intervenciones dentro de los jardines. Una de ellas, El otro jardín, juega con la percepción del espacio.
En Barrio Roma, Michel Rojkind y Riparia desarrollarán una propuesta dentro de un edificio en construcción. La ofrenda gira alrededor de aquello que todavía está presente y que muchas veces pasamos por alto. La propia condición del inmueble también modifica la visita, desde la manera de entrar hasta el ritmo con el que se recorre.
Seis espacios, distintas formas de recordar
El recorrido también incluye Casa Rosa, donde Bandido colaborará con Jacobo y María Ángeles, mientras Raúl de la Cerda desarrollará una ofrenda relacionada con los perros y su lugar dentro de la tradición del Día de Muertos. Los visitantes podrán llevar fotografías de mascotas que ya murieron para incorporarlas a la instalación.
En Proyectos Paraíso, Adán Carabés dedicará su propuesta a la Gran Tenochtitlan y a Nezahualcóyotl; en Originario, Andrés Gutiérrez trabajará a partir del encuentro entre referencias prehispánicas y diseño contemporáneo. La programación también contempla una intervención de Alejandra Tornel y Comala en Ferrocarril de Cuernavaca.
A esto se sumarán talleres, conversaciones y recorridos con los propios arquitectos y diseñadores, quienes estarán presentes en distintos momentos para explicar sus procesos y responder preguntas del público.
Open House CDMX Día de Muertos se realizará del 30 de octubre al 3 de noviembre. La invitación, explica Martínez, es recorrer las seis sedes con tiempo y permitir que cada experiencia se construya también a partir de quienes llegan a visitarla.
Al final, esa participación será parte del resultado. Cuando las ofrendas se desmonten, quedarán las fotografías, mensajes y recuerdos que pasaron por ellas durante cinco días. Para Martínez, ahí estará una de las formas más claras de saber qué ocurrió realmente en esta edición.
Los boletos para Open House CDMX Día de Muertos 2026 ya están a la venta a través de Mangopase. El acceso general cuesta $190 MXN e incluye entrada a las seis sedes durante los cinco días, con una visita por sede; también hay un acceso ilimitado por $250 MXN. La modalidad VIP, con un costo de $650 MXN, ya se encuentra agotada.




