Blancpain revive un clásico: vuelve el Bathyscaphe de 1968

Siete décadas después de que Jean-Jacques Fiechter reinventarse el uso del reloj de buceo, Blancpain rescata esa visión y celebra el 70.º aniversario de Bathyscaphe.
Blancpain

Por Carlos Vargas

 

Mucho antes de que el concepto de tool watch se convirtiera en un sinónimo de estilo urbano, los relojes de buceo se limitaban estrictamente a ser herramientas de trabajo, pero todo cambió con la visión de Jean-Jacques Fiechter. Cuando el entonces director de Blancpain y buceador apasionado entendió que el mar se exploraba por placer y no solo por profesión, nació el Bathyscaphe, una versión reducida y estéticamente más versátil del Fifty Fathoms de 1953.

 

 

Arquitectura de 1968, ingeniería del Siglo XXI

 

Esta edición limitada a 300 piezas prescinde de las voluminosas dimensiones del reloj del buceo moderno para recuperar la caja de 37.40 mm de diámetro, una escala mucho más adecuada para el uso diario.  Sobre la carátula, una esfera gris meteorito con acabado efecto rayos de sol enmarca el logotipo de de Blancpai.

 

Por encima destaca el perfil abombado de su cristal tipo glass box, protegido por un bisel de acero que evoluciona del hesalite original hacia una cerámica negra de mayor resistencia. Los índices y agujas son elaborados en oro de 18 quilates tratado con la tecnología Super-LumiNova® en tono pátina vintage que acentúa su carácter retro.  La correa es de piel de becerro en tono chocolate y cosida a mano, pensada para adquirir textura con el paso del tiempo y envejecer con gracia.

 

 

Arquitectura de 1968, ingeniería del Siglo XXI

 

Más allá de la estética nostálgica, el latido del reloj es pura ingeniería contemporánea: El calibre de manufactura 1150 opera en conjunto con una espiral de silicio que blinda al ejemplar contra los campos magnéticos cotidianos. En cuanto a la marcha, cuenta con una reserva que alcanza las 100 horas. 

 

Esta reinterpretación añade un fondo de cristal zafiro a la tapa trasera ciega, clásica del modelo de 1968. La masa oscilante está calada, al igual que las agujas, en oro de 18 quilates. Todo esto sin perder un solo milímetro de solidez técnica y protegido con una hermeticidad de hasta 300 metros.

 

Esta edición limitada no solo rinde tributo a un hito de la exploración marina, sino que ratifica por qué el diseño con propósito nunca pasa de moda; la combinación exacta entre la nostalgia del estilo skin diver y el rigor de la alta manufactura contemporánea nos recuerdan que la la verdadera elegancia habita en los detalles que resisten al embate del paso del tiempo.

 

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