Por Diana Solís Fernández
Co-fundadora de CVUP
Regresar de vacaciones siempre pega raro. Tu cuerpo ya está en la oficina, pero tu cabeza sigue pensando en el viaje, las comidas largas y no abrir el correo.
Y luego viene el golpe: pendientes, mensajes, juntas, mails acumulados y esa presión de querer ponerte al corriente en medio día.
No lo hagas
En CVUp somos fans de regresar con estrategia, no con estrés.

Empieza por ubicarte
Antes de contestar absolutamente todo, revisa qué pasó mientras no estabas y separa tus pendientes en tres grupos: lo que urge, lo importante y lo que puede esperar.
Sí, aunque sientas que todo urge.
Tu primer día debería servir para recuperar control, no para intentar resolver dos semanas en ocho horas.
Ponte tres prioridade
No necesitas una lista eterna de pendientes.
Elige tres cosas que sí o sí quieres sacar ese día. Si avanzas con esas tres, ya fue un buen regreso. Lo demás puede ir entrando poco a poco.
No llenes tu agenda de juntas
La clásica reunión “para ponernos al día” puede terminar comiéndose media mañana.
Antes de aceptar otra junta, piensa si realmente necesita una hora de calendario o si podría resolverse con un mensaje, una llamada rápida o un correo.
Tu agenda también necesita espacio para trabajar. No respetar esto podría llevarte muy rápidamente a un burnout.
Recupera tu rutina sin querer convertirte en otra persona
No necesitas volver de vacaciones y de repente levantarte a las 5:00 a.m., entrenar diario, tomar tres litros de agua, meditar, leer y tener tu inbox en cero.
Empieza con lo básico.
Dormir bien. Retomar horarios. Organizarte. Hacer ejercicio. Volver a agarrar ritmo.
Ya después te conviertes en tu mejor versión de LinkedIn.
Usa el regreso como pequeño reset
Hay algo bueno de salir unos días de la rutina: te da perspectiva.
Aprovecha ese regreso para preguntarte si hay algo que quieras cambiar.
- ¿Quieres pedir más responsabilidad?
- ¿Aprender algo nuevo?
- ¿Organizarte mejor?
- ¿Buscar un ascenso?
- ¿Cambiar de trabajo?
No tienes que tomar decisiones drásticas, pero sí vale la pena escuchar lo que pensaste cuando estabas lejos del día a día.
Y si regresaste pensando “ya no quiero estar aquí”…
También pasa.
No significa que tengas que renunciar mañana, pero sí puede ser una buena señal para empezar a moverte.
Actualiza tu CV. Revisa tu LinkedIn. Ve qué está pasando en el mercado. Habla con gente. Identifica qué quieres diferente en tu siguiente oportunidad.
Buscar trabajo siempre funciona mejor cuando lo haces con calma y con estrategia.
Regresar de vacaciones no se trata de recuperar todo lo pendiente en un día, se trata de volver a agarrar ritmo, ordenar la cabeza y entrar otra vez al juego.
Y si esta temporada te sirve para replantearte qué quieres profesionalmente, mejor todavía.
Tu correo puede esperar. Tu carrera, no tanto.