Por Carlos Vargas
Hay alianzas cinematográficas que prometen mover la taquilla, y hay otras que buscan alterar el panorama creativo de una industria. Digger, el esperado regreso a las salas del aclamado cineasta mexicano, Alejandro González Iñárritu, reúne por primera vez al director de Birdman y The Revenant con el ícono del cine de acción Tom Cruise, en un proyecto que marca un punto de inflexión para ambos
Alejada del formato clásico hollywoodense, la cinta prescinde de los códigos convencionales del espectáculo para adentrarse en una comedia negra de tintes absurdos y escala global.
Filmada íntegramente en formato analógico VistaVision y distribuida por Warner Bros. Pictures a partir del 30 de septiembre, repasamos los aspectos fundamentales para entender el impacto y contexto de esta propuesta.
La deconstrucción del mito del héroe
Durante más de tres décadas, Tom Cruise ha construido un perfil actoral basado en la precisión, la invulnerabilidad física y el control absoluto en pantalla. En Digger, el actor desmonta por completo ese arquetipo; Digger Rockwell es un magnate corporativo e industrial cuya codicia desencadena un desastre ecológico y financiero de proporción global.
En lugar de encarar la tragedia con la entereza requerida, Rockwell intenta patéticamente controlar la crisis articulando una absurda narrativa en la que él es el salvador definitivo de la humanidad. Este papel aleja a Cruise de la acción estilizada a la que nos tiene tan acostumbrados y más bien lo muestra en una faceta dominada por la paranoia, la sátira y la decadencia del poder.
El engranaje detrás de la farsa
Para articular esta sátira, Iñárritu construyó una sólida base argumental de la mano de Sabina Berman, Jez Butterworth, Oscar Dinelaris y Nicolás Giacobone. En el apartado técnico, la producción se apoya en el ojo clínico de Emmanuel Lubezki permeado por la lente analógica del formato VistaVision. Para la transformación de Cruise, el talento en prostéticos de Kazu Hiro y Alessandro Bertolazzi y, por último, el exótico multiinstrumentista Cosmo Sheldrake aporta sus talentos en la construcción de la banda sonora.
A cuadro, completan el ensamble actoral las figuras de Sandra Hüller y Riz Ahmed, guiados por la expertis de John Goodman, Michael Stuhlbarg y Jesse Plemons. Es así como se cruzan la intensidad dramática y la madurez interpretativa en un solo filme.
La película es producida por González Iñárritu, la nominada al Oscar, Mary Parent y Tom Cruise, y cuenta con la producción ejecutiva de Joshua Grode.

La importancia de Digger
Más allá del despliegue técnico y el renombre de los involucrados, Digger plantea un comentario crítico sobre el espectáculo mediático, la responsabilidad ecológica y el culto a la personalidad de los líderes corporativos.
Para Cruise, representa la decisión consciente de salir de su zona de confort en busca de una interpretación de carácter más profundo; para Iñárritu, reafirma la vigencia de un cine monumental que se desentiende de las fórmulas, del estándar.