Durante una semana, el tenis cambió el ritmo del Club Campestre de Querétaro. Desde los primeros partidos hasta la final del domingo, el WTA 125 Querétaro Open presentado por Mexcovery reunió a 32 jugadoras y dejó claro que el torneo, apenas en su segunda edición, empieza a construir una relación propia con la ciudad.
Nosotros estuvimos ahí invitados por Mazda, siguiendo algunos de los encuentros y viendo de cerca algo que en televisión suele perderse: la velocidad de la pelota, el sonido de cada golpe y lo distinto que resulta tener tenis profesional a unos cuantos metros de las gradas.
La semana terminó con el nombre de Bianca Andreescu en lo más alto.

Andreescu la ganadora indiscutible
La canadiense llegó a Querétaro con confianza. Venía de ganar el WTA 125 de Rovereto, Italia, y consiguió mantener ese ritmo durante todo el torneo.
Avanzó hasta la final sin perder un set y el domingo se encontró con Tatjana Maria, primera sembrada del cuadro. Andreescu tomó el primer parcial 6-1, cedió el segundo 2-6 y resolvió el tercero 6-3 para sumar su segundo título consecutivo dentro de la categoría.
Para alguien que ganó el US Open en 2019 y llegó a ser número cuatro del mundo, el trofeo también tiene otro valor. Andreescu ha pasado buena parte de los últimos años entrando y saliendo del circuito por distintas lesiones. Diez victorias consecutivas y dos títulos seguidos empiezan a devolverle algo que había sido difícil mantener: continuidad.
Y Querétaro terminó formando parte de ese regreso.

Una semana que el Bajío empieza a hacer suya
Que el torneo haya vuelto por segundo año consecutivo también dice algo sobre el momento deportivo de la región.
El Querétaro Open nació en 2025 y todavía está construyendo su historia, pero ya permite que el público local vea tenis internacional sin tener que viajar a Guadalajara, Monterrey o Ciudad de México. Para una ciudad que sigue sumando eventos deportivos y culturales a su agenda, tener una fecha dentro del circuito WTA amplía esa conversación.
Eso se percibe especialmente cuando uno está ahí. Hay aficionados que llegan siguiendo a una jugadora específica, otros que se acercan por curiosidad y familias que convierten los partidos en un plan de fin de semana. La experiencia no depende únicamente de conocer el ranking o entender cada punto. Basta sentarse junto a la cancha para comprender por qué el tenis profesional engancha de otra manera cuando sucede frente a ti.
Mazda también encuentra espacio en la cancha
Nuestra visita al torneo llegó de la mano de Mazda, una marca que ha ido construyendo una presencia constante alrededor del deporte en México.
El tenis ya forma parte de esa relación. En 2026 cumplió su cuarto año consecutivo como patrocinador del WTA 500 Guadalajara Open, con actividades que han ido desde experiencias para aficionados hasta encuentros y clínicas con jugadoras.
En el Bajío, esa apuesta también pasa por el futbol y por su relación con Club León, además del vínculo natural que la marca mantiene con la región a partir de su planta en Salamanca, Guanajuato.
Estar presentes en Querétaro suma otro punto a esa ruta. Y también muestra una forma de patrocinio que funciona mejor cuando acerca al público a la experiencia deportiva, en lugar de quedarse únicamente alrededor de la cancha.
El domingo, Andreescu terminó con el trofeo entre las manos. Para Querétaro quedó una semana completa de buen tenis y la sensación de que este torneo todavía tiene espacio para crecer.
Dos ediciones son pocas para hablar de tradición. Pero sí alcanzan para empezar a marcar una fecha en el calendario.